lunes, 19 de mayo de 2008

Domingo 19 de mayo, 2:15 AM

Buenas noches,

Ahora que estoy en la puta calle (dicho con menos dramatismo, sin trabajo), escribiré más a menudo, ya que no tengo absolutamente nada que hacer, excepto meterme en Infojobs y buscarme la vida.

Bueno. Pues como consecuencia de tener demasiado tiempo libre, me dedico a pensar en gilipolleces para olvidarme de todo el lío. La cosa es que hace un rato estaba fregando los platos de la cena, y me puse a pensar en los hechos del día:

"Mañana no tengo que ir al trabajo"
"Qué divertido fué el café con Chus esta tarde"
"Joder, tengo que descongelar la carne para mañana"
"Me apetece un Donut"

Etc etc.

Y de camino a mi habitación, atravesando el oscuro pasillo con el menta poleo en la mano, me acordé de algo: en dos días consecutivos, dos tíos diferentes me han dicho que estoy loca. Uno me ha dicho, y por lo bajini, stai fuori di testa (estás loca en italiano) y otro me gustas, pero estás un poco loca. Vaya par de imbéciles. "Pues menos mal que no leen mi blog, sino fliparían hasta donde llega la locura en realidad" -pensé yo.

Al primero, un albanés/italiano/ciudadano del mundo llamado Ton (sí, T-O-N, no T-O-M), guapísimo y altísimo que conocí en un bar de Chueca, le respondí: "Oye guapito de cara, ¿te crees que no te entiendo? Hablo italiano, melón". Lo de melón no lo entendió, obviamente. El otro, ex-compañero de trabajo, me lo dijo por sms, y le respondí serenamente que cómo lo había notado; que llevo años a tratamiento psiquiátrico y que duermo con dos camisas de fuerza, una encima de la otra.

La cosa es que a ninguno de los dos parece importarles mi enajenación, porque hoy me han llamado uno detrás del otro. Y no tendré trabajo, pero esta semana tengo una invitación a cenar y otra a una cerveza.

No hay comentarios: