miércoles, 21 de mayo de 2008

Día D

Mañana a las 10.30 de la mañana.

Después de 6 meses esperando este momento, ÉL me ha invitado a pasar el día en el campo.

No puedo dormir, ni comer, ni sentarme, ni respirar, ni pensar, ni estarme quieta. Me siento como una quinceañera el día antes de una primera cita con un chico que le gusta mucho mucho mucho.

lunes, 19 de mayo de 2008

Domingo 19 de mayo, 2:15 AM

Buenas noches,

Ahora que estoy en la puta calle (dicho con menos dramatismo, sin trabajo), escribiré más a menudo, ya que no tengo absolutamente nada que hacer, excepto meterme en Infojobs y buscarme la vida.

Bueno. Pues como consecuencia de tener demasiado tiempo libre, me dedico a pensar en gilipolleces para olvidarme de todo el lío. La cosa es que hace un rato estaba fregando los platos de la cena, y me puse a pensar en los hechos del día:

"Mañana no tengo que ir al trabajo"
"Qué divertido fué el café con Chus esta tarde"
"Joder, tengo que descongelar la carne para mañana"
"Me apetece un Donut"

Etc etc.

Y de camino a mi habitación, atravesando el oscuro pasillo con el menta poleo en la mano, me acordé de algo: en dos días consecutivos, dos tíos diferentes me han dicho que estoy loca. Uno me ha dicho, y por lo bajini, stai fuori di testa (estás loca en italiano) y otro me gustas, pero estás un poco loca. Vaya par de imbéciles. "Pues menos mal que no leen mi blog, sino fliparían hasta donde llega la locura en realidad" -pensé yo.

Al primero, un albanés/italiano/ciudadano del mundo llamado Ton (sí, T-O-N, no T-O-M), guapísimo y altísimo que conocí en un bar de Chueca, le respondí: "Oye guapito de cara, ¿te crees que no te entiendo? Hablo italiano, melón". Lo de melón no lo entendió, obviamente. El otro, ex-compañero de trabajo, me lo dijo por sms, y le respondí serenamente que cómo lo había notado; que llevo años a tratamiento psiquiátrico y que duermo con dos camisas de fuerza, una encima de la otra.

La cosa es que a ninguno de los dos parece importarles mi enajenación, porque hoy me han llamado uno detrás del otro. Y no tendré trabajo, pero esta semana tengo una invitación a cenar y otra a una cerveza.

domingo, 18 de mayo de 2008

Qué he hecho yo para merecer esto

El señor me debe de estar castigando por promiscua e inmoral. En tan solo dos semanas no sólo me he quedado compuesta (más bien descompuesta) y sin novio, sino que, por si fuese poco, se me ha terminado el contrato con Desnivel, y como no se pueden permitir pagar mi puesto de trabajo me dan la patada. Y vaya patada, señores:

Fin de contrato: 16 de mayo
Comunicación de fin de contrato: 16 de mayo, y a las 12 de la mañana. Obviamente, se me indigestaron el café y las porras. Mi jeta no tuvo precio.

Así que el viernes 16 de Mayo, de 12 de la mañana a 3 de la tarde, me lo pasé dando vueltas por la librería cual oso enjaulado, preguntándome qué coño había hecho mal y a dónde han ido a parar todas las horas extras y "favores" a la empresa que había hecho. Y me cagué en el Cristo, la Virgen, los santos Apóstoles y en mi jefe; que por cierto, el cabrón tiró la piedra y escondió la mano.

La mañana transcurrió entre cabreos, gritos, porqués y joderes, lloros, finiquitos e indemnizaciones. Me fumé 4 cigarros en una hora, lloré 3 veces en media mañana, y me abrazaron 6 veces en un minuto. Cuando me sentí exhausta de todo, decidí sentarme en mi escritorio y trabajar un poco para ocupar la cabeza, pero me daba la impresión de que cada palabra que escribía en mi ordenador se descojonaba de mí. Apagué la música pensando en que así podría concentrarme, y sin girar la cabeza percibí una conversación al fondo del pasillo entre ÉL y mi jefa. Estaban susurrando, así que tuve que afinar el oído al máximo. Pude atisbar como ÉL le decía que no se podía creer que me hubiesen dado la patada, que era una gran profesional y además siempre estaba dispuesta a arrimar el hombro cuando hacía falta. Mi jefa afirmaba apenada con la cabeza y le decía que a ella le había pillado de sorpresa también.

Igual de impresionada me quedé con esas palabras como cuando me comunicaron la fatídica noticia, y de repente sentí como un sudor frío subía por mi espalda. Nunca me imaginé que el tío me valoraba tanto. Me acojoné cuando vi que se acercaba a mi escritorio con sus típicos andares que suelo reconocer incluso hasta de reojo. Se paró delante de mí en silencio. Solo me miraba, triste. Me pregunta que cómo me encuentro, y yo le miro intentando ocultar los ojos llorosos y le digo que ya se lo puede imaginar. Me levanto para hablar con él, y los dos nos alejamos un poco para poder hablar a solas. Me dice que está flipando con la situación, y que el lunes tienen una reunión con el jefazo, en la cual mi jefa y Carlos van a sacar la cara por mí y hacerle cambiar de opinión. Pero que tampoco cuente con que el tío recapacite. Le digo que le echaré mucho de menos. Me mordí el labio inferior para evitar las inminentes cataratas que llevaban todo el día acechándome, porque odio con todas mi fuerzas llorar delante de la gente. Pero ya se sabe que a veces las emociones la traicionan a una, y más cuando estás premenstrual.

Lo que ocurrió luego no me lo imaginaba ni en mis sueños más retorcidos. De repente ÉL (una mezcla entre el hombre de hielo y Margaret Tatcher en versión masculina) se acerca a mí a cámara lenta, y mientras escucho mi respiración desde dentro, me planta un beso y me espeta que esto no es una despedida, que me llamará.

-Aunque a veces me asustas un poco.

Se aleja a cámara lenta, y yo intento reaccionar rápido.

(Yo detrás de él intentando alcanzarle):

- Espera espera… ¿Qué?
- Que me das miedo.
- ¿Pardonne moi?
- Es que me pones…

No acabó la frase porque un cliente buscando asesoramiento sobre unos mapas se cruzó en su camino, así que no supe si la frase estaba efectivamente incompleta o me quiso decir que le ponía cachondo. Me paré en seco y me quedé quieta, flipando con las acciones y palabras del “supuesto” tímido y asocial de las narices.

Lo siguiente que hice fue coger todas mis cosas, sacar las llaves de la librería de mi llavero y alejarme mirando hacia atrás. Nunca había visto mi escritorio tan vacio.

viernes, 16 de mayo de 2008


Cazzo!
Ho visto el Cristo e la Madonna en colonna!

miércoles, 14 de mayo de 2008

Yo con mi café, mi café de las 11.13 de la mañana. Mi respiro y mi oportunidad de salir de entre un montón de guías de viaje, libros de gran formato y mapas internacionales de Michelín que ocupan mi escritorio, y que parecen adueñarse de él.

Ayer decidí que en vez de tomármelo entero en la puerta de la librería mientras fumo un cigarro de liar y critico en secreto a la gente que se pasea por la plaza, me apetecería tomarlo dentro, mientras Carlos intenta arreglar en vano un carrito de madera que se ha desmoronado por el peso de unos 50 libros. Yo me apoyo en la columna con aire cansino, revolviendo el café desinteresadamente, y Carlos, mi jefe, me dice que le va a poner nosequé y nosecuántos al carro para reforzarlo. No le estoy haciendo mucho caso, porque a la vez atiendo a un vídeo que se está reproduciendo en la pantalla que tenemos encima de la gran estantería de guías de escalada.

Y de repente Él resurje de la nada (más bien del despacho), y me pregunta que sí me he fumado el cigarro ya, que él saldrá en breve. Le digo que sí, pero que tengo un poco de frío y por eso entré enseguida.

Siempre me dice tonterías. Sospecho que para llamar mi atención. Me pone nerviosa el modo que tiene de dar vueltas en círculo por la librería, con sus canillas delgadas y sus gafitas redondas de erudito. Es un tío raro, pero reconozco que me resulta un poco misterioso. De lejos parece un hombre normal, pero un día descubrí que de cerca es guapo, y muy sexy. Bastante sexy. Él pasa a mi lado con una media sonrisa, se vuelve, y de repente empieza a cantarme una canción típica gallega, como mofándose de mí. Le pregunto si él es de los que piensan que en Galicia estamos todo el día bailando la Muñeira.

- Eres un garrulo. Lo sabes, ¿No? - le espeto riéndome a carcajadas.

Y sin más, sin comerlo ni beberlo, me encuentro enfrascada en una conversación con Él sobre un viaje que hizo ese fin de semana a un extraño pueblo de Extremadura, el cuál se ubica la mitad en Portugal y la mitad en España. Me sorprende la cara de emoción que tiene cuando me da los detalles del pueblo en cuestión y sus alrededores. Castillos encima de una muralla bla bla bla, el puente internacional más pequeño de Europa bla bla bla. Me dice que mañana me traerá los folletos para que los vea. Y efectivamente.

10.05 de la mañana (yo con la legaña en el ojo todavía), y el tío se me acerca al despacho con la ilusión e inocencia de un niño que te va a enseñar el dibujo que hizo en el colegio. Que si el castillo bla bla bla, que si el puente bla bla bla. Joder con los castillos. Y aún encima los folletos están en francés. Le digo que el pueblo en cuestión tiene un aire con Béjar, un pueblo de Salamanca. Por decirle algo. A lo mejor si le digo que mis fines de semana consisten en dormir, escribir, leer, comer galletas hipercalóricas y fumar... se acojona. Aunque no creo que se hubiese acojonado más que yo cuando, por pura casualidad, me entero de que el tío, con casi 40 abriles, vive con sus padres.

Tengo que admitir que me atraen los raros e iracundos. Mi amiga Irene los califica como pardillos con eyaculación precoz y la polla boba. A lo mejor es que yo soy una pardilla... he aquí la razón de mis singulares y exóticos gustos respecto a lo que a hombres se refiere.

Lo dicho. Que después de aguantar miradas penetrantes a mis piernas y a mi canalillo, palabras subidas de tono, persecuciones a lo largo del pasillo de la librería y cursiladas del estilo de "Buenos días, Sol del Amanecer"... una suele pensar que si estas cosas las hace y dice un hombre que se supone que sufre de timidez extrema, es que, como mínimo, ha tenido en algún momento el deseo de llevarte a la cama. Aunque mi amigo Jordi insista en que no le va esta acera, sinó la de enfrente.

Una invitación a un café, y todavía espero respuesta. A lo mejor Jordi tiene razón.

sábado, 10 de mayo de 2008

PostRuptura

Sábado, 16.24 PM

Cama
Luz anaranjada
Café negrísimo
Lluvia
Carla Bruni
Sueño
Vacío




Esto sí que pega.
UNDER CONSTRUCTION...


miércoles, 7 de mayo de 2008

Ultraceñida y superajustada

Como toda mujer que vive o ha vivido en Madrid, he tenido mi época petarda-moderna, de ir al Ocho y Medio, al Delirio y al Elástico; de llevar el flequillo tapándome los ojos, los labios rojos-rojos-rojos y el pelo rubio-rubio-rubio.

- Hola, me llamo Núria, y soy una moderna.
- Hola Núria.

Ya no recordaba lo mucho muchísmo que me gustaba esta canción...


http://www.goear.com/listen.php?v=2ec3c9d