Hoy es el día.
Mi teléfono suena cada media hora, y recibo felicitaciones de todo el mundo... pero el Feliz cumpleaños que más impacientemente esperaba a lo largo del día, nunca llegó. Y no sé porqué, pero me da la ligera impresión de que ese email o ese mensaje nunca llegará.
Qué coño esperaba yo, si la culpa es mía. Aún así, no puedo evitar pensar...
¿Lo hará?
Una parte (enorme) de mí está deseando que lo haga.
martes, 4 de marzo de 2008
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