sábado, 19 de enero de 2008

Como a mí me gusta

10.30 A.M.
Tengo al diablo durmiendo en mi cama, después de una borrachera garrafal la noche anterior y tras una crisis de identidad a las 3 de la mañana.
Yo, sentada en la alfombra de mi habitación, trabajando en mi ordenador y con la radio bajita, le observo. Apenas le llego a ver, tiene la cabeza metida bajo el edredón nórdico y las dos mantas. Babea, y no tiene pinta de ir a despertarse antes de las 4 de la tarde.
Miro a través de mi balcón, y hace un día precioso. Sol, frío y Sábado, como a mí me gusta.

Esto me recuerda a cuando El se despertaba antes que yo y se sentaba a trabajar en su ordenador, mientras yo dormía plácidamente. Escuchaba música con los cascos puestos para no despertarme. Normalmente John Frusciante, Massive Attack o Tracy Chapman. De repente, un olor muy característico me hacía avivar. Mi taza de desayuno llena de café solo recien hecho, como a mí me gusta, y mi tabaco al lado, como a mí me encanta. Todos los Sábados era la misma cantinela, y sin embargo, nunca fuí tan feliz en toda mi vida.

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