¿Ayer pensaba diferente a como pienso hoy y de como pensaré mañana?
Creo que he recaído en la edad del pavo. Y esto no es como contraer la varicela o el sarampión, que una vez que lo pillas, nunca más en la vida lo vuelves a pasar. No señor.
La edad del pavo puede volver, como Locomía o los pantalones de tiro alto.
Un día por la mañana te levantas de la cama y te das cuenta de que:
1.- Estás retozona. Esto significa que estás inclinado a retozar o que retozas con frecuencia (definición de la RAE), osea, que cada vez que ves un hombre que te atrae y te mira, te comportas como una quienceañera, pegando grititos con tus amigas (que están retozonas al igual que tú) y repitiendo constantemente lo guapo y sexy que es.2.- Discutes continuamente con tu madre, como antaño, cuando no te apetecía hacer lo deberes o querías que te dejase quedarte en la disco una hora más. Todo esto a pesar de que estás independizada, tienes tu trabajo, tus facturas y tu casa. Definitivamente, empiezas a mosquearte porque se mete en tu vida. Señal inequívoca del síndrome del pavo post-pavo.3.- Ves series basadas en las vidas de chicos/as púber o pre-púber, tales como The O.C. o One Tree Hill, y te encantan. De hecho te sientes completamente identificada con algún personaje de dicha serie televisiva.4.- Sientes que las hormonas te bailan la jota continuamente. Hombre que ves, hombre que miras. Y retuerces el cuello cual niña del exorcista para mirarle, aunque la novia vaya a su lado, o sea gay. Da igual, la cosa es que está bueno, y punto. 5.- Otra señal irrefutable es que cuando estás en la oficina, trabajas en stand-by: Pones el piloto automático y piensas en tus cosas. Normalmente en hombres cachas y con pollas desmedidas y garrafales. Todo muy irreal.No intentes solucionar esto de ninguna manera ni bajo ningún concepto, no vayas al médico ni se lo cuentes a nadie, es vergonzoso; sólo cómprate una buena caja de condones (de 36 unidades) y disfruta.