sábado, 23 de febrero de 2008

Placeres ocultos


Hoy voy a analizar esos pequeños vicios que una tiene, los cuales nos gusta disfrutar cochinamente en la intimidad de nosotras mismas, o bien junto con las amigas más íntimas.
Y no me refiero a una noche de pasión con el descomunal vibrador que todas guardamos en el cajón (que también, oye), sino a ese tipo de cosas que no dejaríamos que contemplasen bajo ningún concepto los machos.

Ultimamente soy asidua a algunos de estos "vicios"... pero diría que antes no tanto, ya que ahora llevo la solitaria vida de soltera (valga la redundancia) que todas hemos catado alguna vez.

Por ejemplo:

- Poner a parir despechadamente a los hombres con tus amigas frente a un vaso de vino barato. Obviamente si estás felizmente emparejada, esto no tiene ni puta gracia, claro.

- De vez en cuando, tomar 4 cuencos al día de esos cereales
que tanto te gustan. Un hombre pensaría que tienes un trastorno alimenticio de narices. No entendería que te encantan, que tienen fibra y unas frutitas rojas que están deliciosas; y además te ayudan a perder los 200 kg que has ganado durante tu última ruptura.

- Escuchar Carla Bruni con el volumen bajito mientras lees un libro de Lucía Etxebarría. Esto da vergüenza hasta delante de tus amigas, porque te acusarían de feminista recalcitrante. De hecho lo hacen.

- Hacer competiciones de eructos cañería en el sofá. Irene sabe muy bien de lo que hablo, que siempre se hace con el podio, la hija puta.

- Bajar al chino de abajo los Domingos por la tarde-noche, comprar yogur y donuts, y mezclarlo todo en un cuenco. Esto tiene gracia con tus amigas. Si lo hicieses sola, te sentirías la mujer-tocino. Sobra aclararlo, pero mientras te lo comes, hablar de hombres es magnífico e insuperable.

- Meterte en un sofá de 2 plazas con tus 3 amigas (con calzador), y ver 20 capítulos de Sexo en Nueva York del tirón. Y si todas tenemos la regla, y hay donuts y yogur para amenizar más la velada, si cabe, pues mucho mejor.

- Levantarte a las 8 de la mañana para ir al trabajo, hacer café mientras te duchas, y tomartelo en tu habitación en pelotas mientras escuchas música, es una gozada. De hecho diría que es uno de mis momentos fetiche del día.

- Hacer una sesión de fotos sexys con alguna amiga íntima en casa, poniendo morritos y posturitas. Dicho así es patético, teniendo en cuenta que ya somos adultas; pero oye, es de lo mas ameno. Yo lo recomiendo, aunque superes los 14 años de edad con creces.

Habrá un segundo capítulo de esta sección de Placeres Ocultos, por supuesto. Pero por hoy ya está bien de ridiculizarse a una misma.

1 comentario:

Unknown dijo...

Olé!

que envidia de ser mujer... nosotros lo mas interesante que hacemos es lo de disparar pelotillas de moco a algun rincon de la habitacion... y eso no es placer oculto, es simplemente cochinidad...