viernes, 29 de febrero de 2008

Happy Birthday to me

Haciendo balance, no fué un año demasiado bueno.

Exceptuando que he crecido bastante profesionalmente, que he conocido a alguien especial (para variar), que por fin me he acomodado en un piso (sin irme a los 6 meses), y que he conocido a 3 petardas que ahora viven conmigo (a las que las adoro)... no salvo nada.

Aunque pensándolo bien... tampoco es que me haya ido tan mal.




El Martes.
21 ya...

miércoles, 27 de febrero de 2008

!!!!!!??????

AFIRMACION: Te quiero.
RESPUESTA: Gracias.

¿Que coño está pasando? ¿Acaso alguien ha pedido que la quieran?
No sé por qué extraña razón, pero no le creo. Ni a él ni a ninguno de los que habitan este planeta.

sábado, 23 de febrero de 2008

How much pain

Las heridas tardan en curarse, pero no se sabe ni cuánto ni cómo ni cuando.
A veces lo que más quisieras hacer, no es una buena idea. Lo es en la teoría, pero no tanto en la práctica.
Y duele, pero más dolería si se siguiese adelante, arrastrando todo el dolor del pasado.
A veces se necesita más que un te quiero o una promesa de amor eterno para seguir adelante.

(...)

A veces necesito dejar de llorar por una temporada. Por mi propia salud mental.
Pero sí, a mi también me faltas tú.

Placeres ocultos


Hoy voy a analizar esos pequeños vicios que una tiene, los cuales nos gusta disfrutar cochinamente en la intimidad de nosotras mismas, o bien junto con las amigas más íntimas.
Y no me refiero a una noche de pasión con el descomunal vibrador que todas guardamos en el cajón (que también, oye), sino a ese tipo de cosas que no dejaríamos que contemplasen bajo ningún concepto los machos.

Ultimamente soy asidua a algunos de estos "vicios"... pero diría que antes no tanto, ya que ahora llevo la solitaria vida de soltera (valga la redundancia) que todas hemos catado alguna vez.

Por ejemplo:

- Poner a parir despechadamente a los hombres con tus amigas frente a un vaso de vino barato. Obviamente si estás felizmente emparejada, esto no tiene ni puta gracia, claro.

- De vez en cuando, tomar 4 cuencos al día de esos cereales
que tanto te gustan. Un hombre pensaría que tienes un trastorno alimenticio de narices. No entendería que te encantan, que tienen fibra y unas frutitas rojas que están deliciosas; y además te ayudan a perder los 200 kg que has ganado durante tu última ruptura.

- Escuchar Carla Bruni con el volumen bajito mientras lees un libro de Lucía Etxebarría. Esto da vergüenza hasta delante de tus amigas, porque te acusarían de feminista recalcitrante. De hecho lo hacen.

- Hacer competiciones de eructos cañería en el sofá. Irene sabe muy bien de lo que hablo, que siempre se hace con el podio, la hija puta.

- Bajar al chino de abajo los Domingos por la tarde-noche, comprar yogur y donuts, y mezclarlo todo en un cuenco. Esto tiene gracia con tus amigas. Si lo hicieses sola, te sentirías la mujer-tocino. Sobra aclararlo, pero mientras te lo comes, hablar de hombres es magnífico e insuperable.

- Meterte en un sofá de 2 plazas con tus 3 amigas (con calzador), y ver 20 capítulos de Sexo en Nueva York del tirón. Y si todas tenemos la regla, y hay donuts y yogur para amenizar más la velada, si cabe, pues mucho mejor.

- Levantarte a las 8 de la mañana para ir al trabajo, hacer café mientras te duchas, y tomartelo en tu habitación en pelotas mientras escuchas música, es una gozada. De hecho diría que es uno de mis momentos fetiche del día.

- Hacer una sesión de fotos sexys con alguna amiga íntima en casa, poniendo morritos y posturitas. Dicho así es patético, teniendo en cuenta que ya somos adultas; pero oye, es de lo mas ameno. Yo lo recomiendo, aunque superes los 14 años de edad con creces.

Habrá un segundo capítulo de esta sección de Placeres Ocultos, por supuesto. Pero por hoy ya está bien de ridiculizarse a una misma.

martes, 19 de febrero de 2008

Perdonadme, últimamente no tengo mucha facilidad de palabra.
El día menos pensado volveré a ser la misma de antes.
(NO, POR DIOS).