jueves, 18 de septiembre de 2008

Tres maricas en la playa


Hay vacaciones buenas, reguleras, aburridas, guays... muchos tipos variados. A las mías de este año las calificaría como sublimes. Playa, porros (esto solo para Chus, que estaba todo el día fumado y se disculpaba con un qué mas da, estoy de vacaciones), cerveza, puestas de sol y sobretodo muchas muchas risas a las 4 de la mañana los tres metidos en una cama de 1.50. Y si esto lo aderezas con una noche brutal (unas horas más bien, no me gusta quedarme ni media hora mas después de haber tenido un orgasmo) con un chulazo de órdago proveniente de Inglaterra dispuesto a darte mucho placer, no hay parangón.

Repetiría ya mismo con los ojos cerrados. Y no solo por el lugar, que era idílico, sino porque haber pasado una semana entera junto a mis dos grandes amores maricones fué increíble. Esto sí que no tiene precio.